TONANTZIN-GUADALUPE: El Retorno de la Madre Completa
- Casa Corazón de Tonantzin Centro Terapéutico
- 12 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Una reflexión sobre la sanación de lo sagrado femenino desde el cuerpo-territorio
Ella vino a nosotras con muchos nombres, atravesando el tiempo y las geografías del corazón. Tonantzin para nuestras abuelas originarias, cuya lengua nombraba lo sagrado en náhuatl. Guadalupe para nuestras abuelas mestizas, que rezaban en español las oraciones aprendidas de sus madres. Madre de todas, Madre que nos contiene, Madre cuyo manto estrellado cobija por igual a las que creen y a las que buscan.
Pero en el camino de la colonización, su imagen fue fragmentada. Troceada como se trocea un territorio para dominarlo. Se le permitió ser madre, pero se le negó el placer y el gozo del cuerpo. Se le permitió amar, pero se le impuso el sufrimiento perpetuo como única forma válida de ese amor. Se le permitió cuidar, pero se le arrancó la furia sagrada que defiende ferozmente a sus hijas e hijos. Se le vistió de sumisión, silencio y obediencia cuando ella es pura potencia creadora.
No se trata de rechazarla. Nunca de eso. Se trata de amarla completa.
La Madre de Todas las Polaridades
Reconocer que nuestra Madre —Tonantzin-Guadalupe— contiene en su vientre cósmico todas las polaridades que conforman la vida: la ternura infinita y la fiereza que protege, lo receptivo y lo activo, la luz del amanecer y la oscuridad fértil de la tierra, la vida que germina y la muerte que transforma y la regeneración que todo lo renueva.
Ella que está unida al universo entero, cuyos pies descansan sobre la luna y cuyo cuerpo es la tierra misma bajo nuestros pies. Tonantzin, "Nuestra Madre Venerable" en lengua náhuatl, la diosa de la fertilidad y la regeneración, cuyo templo en el Tepeyac fue territorio sagrado mucho antes de que se construyera la basílica.
Honrarla verdaderamente es también liberarla de las cadenas simbólicas con que el poder patriarcal-colonial la domesticó para controlar nuestros cuerpos, nuestra sexualidad, nuestras decisiones sobre la maternidad, nuestra relación con el placer y la autonomía. Ella que fue y es virgen de l@s emancipad@s —como la llamó el cura Hidalgo al inicio de la Independencia— quiere vernos libres. Libres de culpa, libres de vergüenza, libres de someternos a violencias en nombre del amor o del deber.
El Hambre de lo Femenino Sagrado
Como escribe la teóloga feminista Christine Downing en su obra fundamental The Goddess:
"Alimentarse sólo con imágenes masculinas de lo divino es estar mal nutridos. Tenemos hambre de imágenes que reconozcan la sacralidad de lo Femenino y la complejidad, riqueza y poder nutritivo de la energía femenina. Buscamos imágenes que afirmen que el amor que las mujeres recibimos de las mujeres —madre, hermana, hija, amiga, compañera— es tan profundo, digno de confianza, necesario y sustentador como lo es el amor simbolizado por el padre, hermano, hijo, marido. Anhelamos imágenes que muestren como algo auténticamente femenino el valor, la creatividad, la lealtad, la confianza en sí misma, la flexibilidad, la tenacidad, la capacidad de intuir claramente, la tendencia a la soledad cuando es necesaria, y la intensidad de la pasión."
Esta hambre de lo sagrado vive en todas nosotras. Es el hambre de vernos reflejadas en lo divino sin tener que negar partes de nosotras mismas. Es el hambre de lo femenino completo, no troceado en "buena" o "mala", "virgen" o "puta", "madre abnegada" o "mujer egoísta".
El Arquetipo de la Diosa Interior
La diosa como arquetipo femenino habita en cada una de nosotras, esperando pacientemente ser reconocida en toda su plenitud. No solo como la madre abnegada que se deshace en el cuidado ajeno, sino como la madre poderosa que también se cuida a sí misma. No solo como la virgen pura e intocada, sino como la mujer completa que ama, crea, goza, llora, se enfurece cuando es necesario, descansa cuando lo necesita, y transforma todo lo que toca.
Para encontrarla completa, para reconocerla en nosotras mismas, se requiere tejer pacientemente los hilos de la fuerza femenina que nos heredaron nuestras ancestras —tanto las que rezaban el rosario como las que conocían el lenguaje de las plantas, tanto las que guardaron silencio como las que alzaron la voz.
Crear el tejido simbólico donde apoyar nuestra genuina identidad, libre de las culpas y vergüenzas que nos fueron impuestas para contenernos, para hacernos pequeñas, para que no ocupáramos demasiado espacio en el mundo.
El Poder de Ser-Se
El "poder serse" —ese concepto hermoso que viene de la filosofía feminista— nace de lo que se gesta en el núcleo psíquico más profundo de cada mujer. Origen y raíz que revela el lugar sagrado que ocupamos en el mundo y en el cosmos.
No el lugar que nos asignaron para contenernos —hija obediente, esposa sumisa, madre sacrificada, mujer decorosa. No el lugar que otros diseñaron para su propia comodidad.
El lugar que elegimos habitar desde la soberanía de nuestro cuerpo-territorio, desde el amor radical a nosotras mismas y a todas las formas de vida, desde la comprensión profunda de que nuestro bienestar personal está entretejido con el bienestar de la comunidad y del territorio que habitamos.
Las Enseñanzas de la Madre Completa
Ella nos enseña que amar no es someterse. Que el amor verdadero —hacia nosotras mismas, hacia nuestras hijas e hijos, hacia nuestras parejas, hacia nuestra comunidad— nunca requiere que nos anulemos, que nos hagamos invisibles, que soportemos violencia o injusticia.
Ella nos enseña que cuidar no es anularse. Que podemos sostener, acompañar y nutrir a otros sin vaciarnos completamente. Que cuidar también es poner límites, decir "no", descansar, recibir cuidado de vuelta.
Ella nos enseña que ser madre —de hijas e hijos biológicos, de proyectos, de sueños, de comunidades— no es sacrificarse hasta desaparecer. Que la maternidad puede ser una experiencia de plenitud, creatividad y poder cuando se elige libremente y se vive sin culpa.
El Llamado al Encuentro
Desde Casa Corazón, honramos a Tonantzin-Guadalupe como la Madre Completa que nos invita a sanarnos integralmente. A reconectar con todas las dimensiones de nuestro ser: el cuerpo que siente y goza, la mente que piensa y crea, el espíritu que trasciende y se conecta con lo sagrado, la comunidad que nos sostiene y el territorio que habitamos.
En nuestros Círculos de Sanación Integral, creamos espacios seguros donde las mujeres y adolescentes pueden explorar estas dimensiones sin juicio, sin culpa, sin vergüenza. Donde pueden honrar su herencia guadalupana si la tienen, mientras también reconectan con las fuerzas femeninas ancestrales que laten en su sangre.
Porque no se trata de elegir entre Guadalupe o Tonantzin. Se trata de reconocer que son la misma fuerza sagrada femenina que se manifiesta con distintos nombres según los tiempos, los lugares y las necesidades del corazón humano.
🕊️ Un Rezo para Todas Nosotras
Quiera la Madre que nos encontremos.Que nos reconozcamos unas a otras en su rostro moreno, en su fuerza amorosa, en su manto estrellado que nos cobija a todas.
Que honremos su legado tejiendo juntas, paso a paso, el retorno de lo sagrado femenino completo. Sin fragmentaciones. Sin vergüenzas. Sin silencios impuestos.
Que aprendamos de ella a ser ternura y fiereza, cuidado y rebeldía, entrega y límites, amor y dignidad.
Guadalupe-Tonantzin: Madre de la ternura y de la rebeldía necesaria. Madre del cuidado radical y de la liberación profunda. Madre de todas las que caminamos buscando ser nosotras mismas —plenas, libres, dignas y completas.
Si este texto resuena en tu corazón, te invitamos a participar en nuestros Círculos de Mujeres y en los espacios de sanación integral que tejemos en Casa Corazón. Porque sanar juntas es más potente que sanar solas. Porque recordar quiénes somos es un acto revolucionario de amor.
Contacto: [información de Casa Corazón]
Artículo escrito desde la perspectiva de la prospectiva ecofeminista comunitaria, que reconoce en el cuerpo-territorio de cada mujer un espacio sagrado de resistencia, memoria y transformación.
Bibliografía recomendada:
Downing, Christine. The Goddess: Mythological Images of the Feminine
León-Portilla, Miguel. Tonantzin Guadalupe: Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano
Gebara, Ivone. Teología ecofeminista
Lagarde, Marcela. Los cautiverios de las mujeres





Comentarios