Descolonizando el Día de Gracias: Hacia una Gratitud Ecofeminista de Reciprocidad.
- Casa Corazón de Tonantzin Centro Terapéutico
- 26 nov 2025
- 6 Min. de lectura
Reflexión Ecofeminista y Descolonial del Día de Gracias
La celebración occidental del "Día de Gracias" (Thanksgiving) está históricamente ligada a la narrativa fundacional del colonialismo en América del Norte, un mito que invisibiliza el genocidio, el robo territorial y la subsiguiente ruptura violenta del vínculo de reciprocidad con la Madre Tierra.
Desde una lente ecofeminista y decolonial, nuestra crítica se centra en tres puntos clave para transformar esta fecha:
a) La Crítica al Cuidado Extractivista
La narrativa colonial celebra la "abundancia" y el éxito a través del extractivismo de la tierra, legitimando una relación utilitarista donde la naturaleza (y por extensión, los cuerpos feminizados y racializados) es un recurso infinito a ser explotado.
Transformación: Reorientamos la "gratitud" de la toma a la reciprocidad. Honrar la Tierra no es agradecer por lo que nos permite extraer, sino por el sostenimiento de la vida que se da en una danza de interdependencia. Es un llamado a la Ética del Cuidado Universal, donde el cuidado del cuerpo-territorio propio es inseparable del cuidado de la Tierra/comunidad.
b) El Despojo de la Soberanía Alimentaria y Epistémica
La colonización no solo despojó la tierra, sino también los saberes ancestrales sobre el alimento, la medicina y la ritualidad que sostenían la vida comunitaria y la salud integral. La celebración del banquete se convierte en un símbolo del consumo excesivo, ajeno a la sostenibilidad y a las prácticas alimentarias situadas.
Transformación: Redefinimos el encuentro como una reafirmación de la soberanía alimentaria y epistémica. Es un acto para recordar y re-encarnar los saberes situados—los alimentos de la tierra que habitamos, las recetas que nos sostienen, los rituales que son propios y que nos conectan con una genealogía de resistencia y cuidado, no de colonización.
c) La Desconexión Cuerpo-Territorio
El patriarcado y el colonialismo operan fragmentando: mente/cuerpo, humanidad/naturaleza, sanación/política. Esta fragmentación es la raíz de la crisis civilizatoria que atravesamos.
Transformación: El Día de Honra y Reciprocidad es una oportunidad para re-encarnar la conexión Cuerpo-Territorio. La gratitud es un acto político de reexistencia que comienza en el cuerpo: ¿Cómo me cuido a mí para poder cuidar al territorio? ¿Qué he recibido (nutrición, amor, apoyo) que me permite sostener la vida? La mesa se convierte en un altar de la interdependencia y de la vida que late en nosotras y en la Tierra.
Más Allá del Mito Fundacional: Reconexión con Prácticas Ancestrales
El Día de Acción de Gracias encarna una narrativa colonial que invisibiliza el genocidio de los pueblos originarios y romantiza el encuentro violento entre colonizadores y naciones indígenas. El relato del "encuentro pacífico" entre peregrinos y pueblos Wampanoag oculta siglos de extractivismo territorial y epistémico: el despojo de tierras, la destrucción de sistemas de conocimiento indígena sobre agricultura sostenible, y la imposición de lógicas patriarcal-capitalistas sobre el territorio-cuerpo de Abya Yala.
Las mujeres indígenas fueron particularmente impactadas por esta colonización, que destruyó sus roles como guardianas de semillas, conocedoras de medicina ancestral y transmisoras de cosmologías relacionales con la tierra. La celebración del Thanksgiving perpetúa el borrado de estas violencias y la apropiación cultural de prácticas de gratitud que las culturas originarias habían desarrollado por milenios.
Recuperando la Reciprocidad Ecológica
Los pueblos originarios de Abya Yala practicaban desde tiempos inmemoriales ceremonias de agradecimiento al maíz, a las aguas, a la tierra fértil. Estas no eran celebraciones antropocéntricas de "conquista" o "abundancia individual", sino rituales de reciprocidad ecológica que reconocían la interdependencia entre todos los seres.
Desde el ecofeminismo, recuperamos esta ética del cuidado mutuo y la gratitud relacional:
No agradecer "por" tener, sino agradecer "con" y "a" la red de vida
Reconocer que la abundancia no es acumulación, sino circulación generosa
Honrar el trabajo invisible de quienes sostienen la vida: mujeres, campesinas, cuidadoras, defensoras territoriales
Hacia una Gratitud Descolonizada
Una celebración ecofeminista de gratitud debe:
Nombrar y lamentar la violencia colonial
Reconocer que habitamos territorios que pertenecen a pueblos específicos
Agradecer a la tierra y a sus guardianas, no a sistemas de explotación
Practicar reciprocidad activa: ¿cómo devolvemos a la tierra lo que nos da?
Tejer redes de cuidado que desafíen el individualismo y el consumismo

Ritual "Tejer Gratitud, Sanar Memorias"
Preparación del Espacio (30 minutos antes)
Materiales necesarios:
Velas o lámparas de aceite
Flores, hierbas aromáticas locales (romero, lavanda, salvia blanca solo si es de tu región)
Semillas nativas (maíz, frijol, calabaza u otras locales)
Tejido, hilo o lana natural para tejer juntas
Cuenco con agua de manantial o lluvia
Tambor, sonajas o instrumentos de percusión suaves
Frutas y alimentos de temporada locales para compartir
Ambientación: Disponer el espacio en círculo. En el centro, crear un altar vivo con:
Las semillas en pequeños recipientes
El cuenco con agua
Las flores y hierbas
Una vela central
Imágenes o símbolos que honren a mujeres defensoras de territorios
Estructura del Ritual (90-120 minutos)
1. Apertura: Reconocimiento Territorial (10 min)
La facilitadora invita al silencio y abre con estas palabras (adaptables):
"Nos reunimos en este círculo sobre tierra sagrada que ha sido habitada por [nombre del pueblo originario de la región] desde tiempos inmemoriales. Reconocemos que esta tierra nos sostiene gracias al cuidado ancestral de pueblos que fueron despojados, silenciados, pero que resisten. Hoy no celebramos una historia de "descubrimiento" o "progreso". Honramos la memoria de quienes fueron borrados de los relatos oficiales. Agradecemos a las mujeres indígenas, campesinas, afrodescendientes que siguen guardando semillas, defendiendo aguas, transmitiendo saberes. Este círculo es un acto de gratitud descolonizada: agradecer con humildad, con responsabilidad, con compromiso de reciprocidad."
Se invita a un momento de silencio y a cada mujer a tocar la tierra con las manos, sintiendo su sostén.
2. Invocación de las Cuatro Direcciones (10 min)
De pie en círculo, la facilitadora guía una invocación adaptada a la cosmovisión local, honrando:
Este (donde nace el sol): Agradecer los nuevos comienzos, la sabiduría de las abuelas
Sur: Agradecer el calor, la fertilidad, el tiempo de crecimiento
Oeste (donde el sol se oculta): Agradecer la introspección, los ciclos que terminan
Norte: Agradecer la quietud, el descanso, la renovación
Se puede acompañar con sonidos de tambor o sonajas.
3. Círculo de Palabra: "Lo Que Lamento, Lo Que Agradezco" (30 min)
Cada mujer toma una semilla del altar central. Quien sostiene la semilla, tiene la palabra. Se comparte desde dos preguntas:
"¿Qué lamento de los sistemas que nos oprimen?" (violencia colonial, extractivismo, individualismo, etc.)
"¿A quién o qué agradezco por sostener mi vida?" (no cosas materiales, sino relaciones: la tierra, el agua, una mujer sabia, una red de apoyo, un conocimiento ancestral)
Importante: No hay comentarios ni consejos. Solo escucha profunda. Después de cada participación, todas responden: "Te escuchamos, hermana".
4. Tejiendo Reciprocidad Colectiva (25 min)
Se introduce un hilo o tejido largo. La facilitadora comienza:
"Como las mujeres tejedoras de nuestros pueblos, vamos a tejer una red de reciprocidad. Al pasar el hilo, comparte un compromiso concreto de cuidado para el próximo ciclo: Algo que devolverás a la tierra Algo que aprenderás de una mujer sabia Una práctica de cuidado colectivo que sostendrás"
Cada mujer sostiene su parte del hilo mientras lo pasa a la siguiente, creando una red visible de interdependencia. Al final, todas sostienen la red tejida.
5. Ofrenda a la Tierra (15 min)
Si es posible, salir al exterior. Si no, usar el cuenco de agua como representación.
Cada mujer ofrece su semilla a la tierra (o al agua) diciendo:
"Devuelvo esta semilla como promesa de reciprocidad. Que mi vida honre a quienes vinieron antes, que mis acciones cuiden a quienes vendrán después."
Se puede cantar una canción sencilla o tararear mientras se hacen las ofrendas.
6. Compartición de alimentos: Comer con Conciencia (20-30 min)
Compartir alimentos locales, de temporada, preparados con amor. Antes de comer, una breve reflexión:
"Este alimento llegó a nosotras gracias a la tierra, al agua, al sol, y al trabajo de manos que sembraron, cosecharon, cocinaron. Comemos en comunidad, no en soledad. Comemos con gratitud política, no con culpa ni con gula."
Comer en silencio los primeros bocados, masticando despacio, sintiendo sabores y texturas.
7. Cierre: Canción de Gratitud y Compromiso (10 min)
De pie, tomadas de las manos, la facilitadora guía:
"Llevamos en nuestros cuerpos la memoria de la tierra. Llevamos en nuestras manos la capacidad de sanar. Nos vamos de este círculo con el compromiso de vivir la gratitud como acción política: cuidar, defender, reciprocar. Que nuestra gratitud no sea palabra vacía, sino práctica cotidiana. Que nuestra abundancia se mida en relaciones, no en posesiones."
Todas juntas respiran profundo tres veces, soltando un sonido (un "ahhh" colectivo) en cada exhalación.
Frase final al unísono:
"Gratitud a la tierra, gratitud a nuestras ancestras, gratitud a esta red de mujeres. Que así sea."
Reflexión Final
Este ritual no busca "reemplazar" el Thanksgiving con otra celebración, sino desmantelar la narrativa colonial desde nuestros cuerpos-territorios. La gratitud ecofeminista no es performance ni autocomplacencia: es reconocimiento político de interdependencias, es lamento por lo destruido, es compromiso activo de reciprocidad.
Como nos recuerdan las epistemologías ecofeministas: no hay sanación individual sin sanación colectiva, no hay gratitud auténtica sin justicia territorial, no hay celebración sin memoria crítica.
"Agradecer es recordar que somos parte, no dueñas. Que recibimos para devolver. Que la vida se sostiene en redes, no en imperios."




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